Sanni vivió mucho tiempo en un patio, donde la alimentaban, pero siempre se sentía mal. La situación se volvió crítica cuando su hermano, que vivía en el mismo sótano, fue llevado a la clínica en un estado grave: no pudo sobrevivir al virus. Afortunadamente, lograron salvar a Sanni. En el refugio de animales, le diagnosticaron panleucopenia, pero gracias a un tratamiento oportuno pudo evitar la misma suerte que su hermano.
Cauta, pero receptiva
Sanni todavía es un poco asustadiza, puede bufar por inseguridad, pero si te acercas a ella con cariño, se descongela rápidamente: comienza a ronronear fuerte y muestra su agradecimiento. Sanni está buscando una familia tranquila, sin niños pequeños, donde haya calma y poco ruido.
Cómo ayudar a Sanni
Si estás listo para brindarle un poco de cariño a Sanni, ofrécele deliciosos KotoDías o KotoBudnies, así ayudarás al refugio en su cuidado.






