Max e Isha aparecieron en la vida del refugio de animales de manera inesperada: un día de verano salieron de la bodega del edificio, donde vive una voluntaria del refugio, y se acomodaron en la escalera. Nunca antes se les había visto allí, pero el estado de los gatitos —sus ojitos enfermos y pegados— indicaba que habían pasado mucho tiempo en la oscuridad. Así fue como llegaron al refugio, donde recibieron tratamiento para sus ojitos, sus primeras vacunas y comenzaron a adaptarse poco a poco a las personas.

Corazones tímidos

Ambos gatitos son aún un poco medrosos, pero en ellos vive un sincero interés por los humanos. Max, el gris, es cauteloso, pero si se muestra paciencia, permitirá que lo tomen en brazos. Su hermana Isha, de color carey, es un poco más valiente y curiosa. Ella es la primera en ir a explorar, observando atentamente todo a su alrededor y, al sentirse segura, puede volverse muy cariñosa. En un entorno tranquilo y predecible, irán superando su miedo y se convertirán en los amigos más leales.

Cómo ayudar a los gatitos

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