Alaska y Tigrik se encontraron en una situación crítica: fueron recogidos en una caja dejada en la nieve en el territorio de una escuela. Muy pequeñitos, casi se congelan, pero tuvieron la suerte de ser calentados a tiempo. Ahora estos pequeños están a salvo, pero les espera un largo camino — no solo de recuperación física, sino también de recuperar la fe en la bondad de las personas.
Cuidadosos, pero receptivos
En este momento, Alaska y Tigrik son unos gatitos cariñosos, pero todavía muy cautelosos. Poco a poco se están acostumbrando a ser acariciados, aprenden a aceptar el cuidado y reciben el tratamiento necesario. Estos pequeños buscan una familia responsable, donde les den tiempo para adaptarse.
Cómo ayudar a los gatitos
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